Poesía y Teatro Español: Modernismo, Generación del 98 y Generación del 27

La Poesía

La poesía modernista y la noventayochista huyen del realismo y buscan un nuevo lenguaje y temas. El Modernismo es más intimista y simbolista, busca la musicalidad. En la poesía de la Generación del 98 se advierte el compromiso y preocupación por el tema de España a través de un lenguaje antirretórico.

Antonio Machado (1875-1939)

Etapa modernista

En Soledades, galerías y otros poemas aparecen sentimientos universales (el tiempo, la muerte, la vida, el amor…), en un ambiente teñido de melancolía.

Etapa noventayochista

La obra de Machado recoge las preocupaciones propias de la Generación del 98.

En Campos de Castilla, aborda el tema de España, aunque también da entrada a preocupaciones existenciales en torno a la muerte, el tiempo…

Rasgos destacados de su poesía son la sencillez expresiva, el uso de símbolos y el diálogo, pues según él la poesía es «el diálogo del hombre con su tiempo».

Sus últimas obras incluyen poemas más filosóficos y comprometidos, como Canciones a Guiomar, dedicado a su amor de madurez, Pilar Valderrama.

Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

Evoluciona estéticamente desde el Modernismo (Soledad Sonora), en cuyos títulos se aprecia lo sensorial, la música (aria, sonora) y la melancolía.

Después de la etapa modernista, buscará la depuración poética y se convertirá en el representante máximo del Novecentismo, a cuya estética pertenece Platero y yo.

Su poesía se va volviendo más conceptual e intelectual (poesía pura) y, por tanto, minoritaria.

Sus temas fundamentales son la belleza, la muerte, el tiempo y Dios.

Poetas de la Generación del 27

Presentan una evolución literaria con diferentes tendencias: poesía pura (influida por Juan Ramón Jiménez), poesía de vanguardia, neopopularismo, neorromanticismo (con influjo de Bécquer) y poesía de compromiso social.

La Generación del 27 se hace eco de las vanguardias: Futurismo, Surrealismo, Creacionismo y Ultraísmo. Experimentan con formas como el caligrama.

Gerardo Diego (1896-1987)

Muestra un deseo de ruptura vanguardista en poemas creacionistas como «Columpio», donde la disposición de los versos emula el título.

Influencia Futurista

La atracción por los elementos modernos, con influencia del Futurismo, es común a toda la generación, como se ve en Ernestina de Champourcin (1905-1999) y Concha Méndez (1898-1986).

Influencia Surrealista y Rehumanización

El Surrealismo, con su consideración del arte como liberación de sentimientos reprimidos y la expresión del subconsciente y lo onírico, conlleva un proceso de rehumanización en la poesía.

Federico García Lorca (1898-1936)

En Poeta en Nueva York (1929) muestra su rechazo ante la deshumanización que engendra la gran ciudad y el enfrentamiento entre el materialismo del poderoso y la marginalidad de los seres humanos indefensos.

Luis Cernuda (1902-1963)

En La realidad y el deseo (título que engloba toda su obra poética), reúne los distintos poemarios de su trayectoria creando una biografía espiritual: desde el adolescente que se enfrenta a una realidad hostil hasta el hombre maduro que mira hacia su pasado y reflexiona sobre el amor, la patria perdida y el tiempo (Con las horas contadas, Desolación de la quimera). Su neorromanticismo se hace evidente en Donde habite el olvido (verso tomado de una rima de Bécquer). La lucha interna del escritor en rebeldía contra una sociedad que no lo comprende explica el título general de su obra.

Los temas fundamentales de su poesía serán la tensión entre la realidad y el deseo, el olvido, la frustración, la infancia perdida y la soledad. Recupera la figura del poeta romántico: incomprendido, marginado, solitario. Su homosexualidad y su republicanismo, inaceptables en la España de la época, motivaron su largo exilio hasta su muerte en México en 1963. Bajo influencia surrealista escribe Los placeres prohibidos (1931).

Rafael Alberti (1902-1999)

Sobre los ángeles (1929) nace de una profunda crisis personal y de su enfrentamiento ante un mundo que no comprende. El Surrealismo le sirve para expresar esa angustia a través de imágenes irracionales. En un entorno urbano indefinido, el hombre, cuyo ángel de la guarda ha muerto, lucha contra una serie de ángeles.

Neopopularismo

La admiración por la tradición y la poesía popular desemboca en la tendencia neopopularista. Sus rasgos son: la sencillez, el uso de estructuras métricas populares, asonancias, repeticiones, paralelismos… recursos propios de la lírica popular. En Marinero en tierra, Alberti muestra la añoranza por el mar como símbolo de una infancia y felicidad perdidas.

Federico García Lorca también refleja esta tendencia de tinte popular desde los propios títulos: Romancero gitano, Canciones o Poema del cante jondo. Este interés llega también a las composiciones poéticas de su teatro. El poeta aúna flamenco, tradición y vanguardia, con asociaciones y metáforas insólitas.

Poesía de Compromiso Social

La poesía de compromiso social nace como un claro rechazo a la situación política derivada de la Guerra Civil. La muerte de Lorca provoca una gran conmoción en todos ellos. Los escritores se hacen eco de bombardeos y ataques; la sección «Romancero de la Guerra Civil» en la revista El Mono Azul da voz poética a los horrores de la guerra.

Con la dispersión del grupo tras la guerra, desde España o desde el exilio, cada poeta seguirá su camino, aunque el dolor y la nostalgia por la patria, la añoranza por el paraíso perdido o la angustia existencial serán temas comunes.

El Teatro

A comienzos del siglo XX, los escenarios españoles viven una situación de anquilosamiento y atraso debido al gusto del público burgués por la comedia de Echegaray y el rechazo a la innovación presente en la ideología tradicional. Esto contrasta con la renovación en los escenarios europeos (Alfred Jarry, Pirandello, Bertolt Brecht, Ibsen, Artaud…). En este panorama, los autores españoles se ven obligados a plegarse a los gustos del público para tener éxito o resignarse a escribir para un público minoritario. Esta dicotomía da lugar a dos tipos fundamentales de teatro: el teatro comercial y el teatro renovador.

Teatro Comercial

Comedia burguesa

Destinada al público burgués, presenta situaciones de su vida cotidiana.

  • Sencillez y claridad en el lenguaje.
  • Escenografía realista.

Autor destacado: Jacinto Benavente (Los intereses creados).

Comedia costumbrista

  • Asuntos amorosos con final feliz.
  • Lenguaje coloquial y vulgar.
  • Representan el costumbrismo y tipismo popular andaluz o madrileño (tipos, ambiente, habla).

Autores destacados: Los hermanos Álvarez Quintero y Carlos Arniches (La señorita de Trevélez).

Teatro en verso

  • Lenguaje arcaizante.
  • Exalta las grandes hazañas del pasado español y los ideales nobiliarios.

Autores destacados: Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina.

Teatro Renovador

La Generación del 98 ya había mostrado su deseo de renovación en otros géneros; también el teatro se usa como plataforma para exponer los conflictos de la generación (religión, decadencia social, angustia existencial). Por encima de los intentos renovadores con escenografía vanguardista de Unamuno o Azorín, destaca la figura de Valle-Inclán.

Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936)

Como autor dramático, escribe obras de influencia modernista, farsas y el llamado ciclo mítico.

Su mayor aportación es el «esperpento», a través del cual se presentan los hechos de forma absurda y grotesca para mostrar una visión deformada de la realidad española. Aunque lo formaliza en la escena XII de Luces de bohemia (1920), ya en obras anteriores aparecen rasgos esperpénticos, como en sus farsas.

Dramaturgos de la Generación del 27

Buscan una revolución teatral con tres aspectos fundamentales: la depuración del teatro poético, la incorporación de las formas de vanguardia y el propósito de acercar el teatro al pueblo. A pesar de los avances técnicos como la electricidad, los empresarios no querían arriesgarse con este tipo de teatro y el acceso a los medios necesarios tampoco era fácil.

Crean compañías de teatro universitario como La Barraca (dirigida por Lorca), donde obras clásicas alternan con formas del «teatro menor» como los entremeses. Su fin es renovar los escenarios, acercar la cultura al pueblo y paliar la situación de incultura y analfabetismo social.

Contaron con la colaboración de actrices como María Guerrero y Margarita Xirgu.

Rasgos del teatro lorquiano
  • Importancia de lo popular (música, bailes) junto con imágenes surrealistas.
  • Temas: el amor y el deseo sexual frustrados, insatisfechos, abocados a la muerte.
  • Personajes: predominan las mujeres enfrentadas a una sociedad autoritaria que aniquila sus deseos y su libertad.
  • Uso de la prosa y el verso.
  • Predominio del ambiente andaluz.
Símbolos en la obra de Lorca

Son de raíz surrealista y se relacionan con los sentimientos, los instintos humanos y su fatalidad. Algunos símbolos recurrentes son:

  • Caballo: virilidad, fuerza.
  • Agua: fecundidad (si fluye), esterilidad y muerte (si está estancada).
  • Luna, lirio, nardo: la muerte.
  • Sangre: vida, pero también muerte y sufrimiento.
  • Sed, calor: deseo.
  • Color blanco: pureza.
  • Bastón: autoritarismo, intransigencia.

Lorca escribe farsas como La zapatera prodigiosa y teatro conceptual y vanguardista en El público (casi irrepresentable). Alcanza su madurez dramática con la tragedia, marco perfecto para mostrar los deseos insatisfechos y frustrados.

Bodas de sangre (1933)

La pasión desenfrenada e incontrolable de una mujer (la Novia) la empuja a fugarse con Leonardo, su antiguo amante, el mismo día de su boda, desafiando las imposiciones sociales y morales. La obra contiene continuos presagios que anticipan el desenlace inevitable: la muerte. Escrita en prosa y verso, contiene pasiones, odios familiares y envidias. Se inspira en un suceso real ocurrido en El Cortijo del Fraile (Níjar, Almería).

Yerma (1934)

Cuenta la tragedia de una mujer, Yerma, cuyo mayor deseo es ser madre, como dictan su naturaleza y la función social asignada a la mujer. Mata a su marido al descubrir que él no desea hijos, quedando así condenada para siempre a la esterilidad: «Yo misma he matado a mi hijo». Las estrictas reglas morales, sociales y religiosas, junto a su instinto femenino, la empujan a cumplir con su función de madre y, ante la imposibilidad de serlo, se siente frustrada y culpable.

La casa de Bernarda Alba (1936)

Subtitulada «Drama de mujeres en los pueblos de España», plantea temas como la pasión carnal frente a la represión, el odio, la esterilidad, la arrogancia y el poder de la sociedad sobre el individuo. En un ambiente autoritario y opresivo, se desarrolla el conflicto entre Bernarda y sus cinco hijas, condenadas por su madre al encierro y al luto tras la muerte de su segundo marido. Adela, la hija menor, llena de vitalidad, se rebela contra el autoritarismo materno y los preceptos morales y sociales que este representa, manteniendo una relación secreta con Pepe el Romano, prometido de su hermana mayor, Angustias. Pepe, encarnación del deseo masculino, nunca aparece en escena. El conflicto central es la lucha entre el principio de autoridad (Bernarda) y el principio de libertad o deseo vital (Adela). La obra culmina trágicamente con el suicidio de Adela, simbolizando la victoria de la opresión social sobre los derechos vitales del individuo.

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