Pena de Muerte: Argumentos Históricos, Éticos y Sociales

Argumentos Históricos y Filosóficos sobre la Pena de Muerte

A lo largo de la historia, las religiones y las corrientes de pensamiento han evolucionado, adoptando posturas a favor o en contra de la pena capital. Figuras ilustres como Santo Tomás de Aquino (1225-1274) la defendieron. Citando a Santo Tomás: «Otros aseguraron que con este mandamiento el matar a un hombre quedaba prohibido de manera absoluta. Y afirman que son homicidas los jueces que, de conformidad con las leyes, pronuncian sentencia de muerte. (…) pueden lícitamente matar quienes lo hacen por mandato de Dios, porque entonces es Dios el que lo hace.»

Rousseau, en su obra El Contrato Social, afirmaba: «Todo malhechor, atacando el derecho social, conviértese en rebelde y traidor a la patria (…) La conservación del Estado es entonces incompatible con la suya; es preciso que uno de los dos perezca.» Otros defensores notables incluyen a Montesquieu (1689-1755), Emmanuel Kant (1724-1804), Hegel (1770-1831) y Jaime Balmes (1810-1848). Incluso Karl Marx, aunque crítico de la sociedad de su tiempo, escribió sobre Cesare Beccaria: «Para defender la pena de muerte se suele presentar ésta como un medio de corrección e intimidación. Pero la historia y la estadística prueban plenamente que desde Caín el mundo jamás se ha corregido o intimidado por el castigo ¡Miserable sociedad ésta que no ha encontrado otro medio de defenderse que el verdugo y que proclama su propia brutalidad como una ley eterna”.

Argumentos a Favor de la Pena Capital

Los argumentos que sustentan la pena de muerte son variados:

  • Venganza: La búsqueda de venganza es un impulso humano primario. Quien ha sufrido un daño busca una retribución equivalente.
  • Control de la población: El temor a la muerte se considera un disuasivo eficaz para la comisión de delitos graves, ejerciendo control sobre la población.
  • Alivio social: La pena capital puede percibirse como una forma de satisfacer la sed de venganza de la sociedad ante crímenes atroces, proporcionando una sensación de justicia.
  • Legítima defensa de la sociedad: Se argumenta que la sociedad debe defender a la víctima, ya que esta no pudo ejercer su derecho a la legítima defensa. La pena de muerte se convierte en un acto de defensa y castigo.
  • Prevención de la reincidencia y emulación: La pena capital elimina la posibilidad de que el delincuente reincida y, supuestamente, disuade a otros de cometer delitos similares.
  • Costes económicos: Algunos sostienen que la pena de muerte es más económica que mantener a un criminal encarcelado de por vida. Este argumento es, sin embargo, muy controvertido y a menudo rebatido.

Voces en Contra de la Pena Capital: Humanismo y Derechos

En contraposición, figuras como Tomás Moro (1478-1535), él mismo víctima de la pena de muerte, se opuso firmemente. En su obra Utopía (Libro Primero), escribió: «Dios prohíbe matar. ¿Y vamos a matar nosotros porque alguien ha robado unas monedas? Y no vale decir que dicho mandamiento del Señor haya que entenderlo en el sentido de que nadie puede matar, mientras no lo establezca la ley humana. Por ese camino no hay obstáculos para permitir el estupro, el adulterio y el perjurio. Dios nos ha negado el derecho de disponer de nuestras vidas y de la vida de nuestros semejantes. ¿Podrían, por tanto, los hombres, de mutuo acuerdo, determinar las condiciones que les otorgaran el derecho a matarse?».

Voltaire, en sus Comentarios a la obra de Beccaria y en el Diccionario Filosófico, también criticó duramente la pena de muerte: «Leyendo la historia y viendo la serie casi nunca interrumpida de calamidades que se amontonan en este globo, que algunos llaman el mejor de los mundos posibles, me chocó sobre todo la gran cantidad de hombres considerables en el Estado, en la Iglesia y en la sociedad que hubo sentenciados a muerte como si fueran ladrones de caminos reales. No me ocupo ahora de asesinatos ni de envenenamientos; sólo voy a ocuparme de matanzas hechas en forma jurídica, bajo el amparo de las leyes y ceremoniosamente.»

Escritores como Miguel de Unamuno, Valle-Inclán, José Saramago, Salman Rushdie, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Truman Capote también se han manifestado en contra, defendiendo el valor de la vida humana.

Argumentos en Contra de la Pena de Muerte

Los argumentos en contra de la pena de muerte se centran en varios puntos clave:

  • Inviolabilidad de la vida humana: El Estado no debe tener el poder de decidir sobre la vida de un ciudadano, independientemente de sus crímenes. El Estado se convierte en asesino al aplicar la pena capital.
  • Violación de los derechos humanos: La pena de muerte niega el derecho fundamental a la vida, consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
  • Irreversibilidad y errores judiciales: Existe la posibilidad de ejecutar a una persona inocente. Un error judicial en este caso es irreparable.
  • Ineficacia como disuasivo: Estudios de Amnistía Internacional y otras organizaciones demuestran que la pena de muerte no reduce la tasa de criminalidad en comparación con otras penas.
  • Aplicación en sistemas judiciales injustos: Países con altos índices de ejecuciones, como China, Irán e Irak, a menudo tienen sistemas judiciales corruptos y opacos, donde las condenas se basan en confesiones obtenidas bajo tortura.
  • Discriminación: La pena de muerte se aplica de forma desproporcionada a personas pobres, minorías raciales, étnicas o religiosas, debido a la discriminación en el sistema de justicia.
  • Instrumento de represión política: Algunos países utilizan la pena de muerte para castigar a opositores políticos y silenciar la disidencia.

Conclusión: Una Postura en Contra de la Pena Capital

Tras analizar los argumentos, circunstancias y antecedentes, y considerando el estado de derecho en el que vivimos, nos posicionamos en contra de la pena de muerte. No creemos que sea una solución real ni eficaz para prevenir el crimen. Defendemos el derecho a la vida como un derecho inalienable, que nadie, ni siquiera el Estado, puede arrebatar. Una sociedad que castiga el asesinato con la muerte es, en esencia, una sociedad hipócrita.

«La pena de muerte es un síntoma de una cultura de violencia, no su solución.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *