Panorama de la Literatura Española durante el Franquismo (1939-1975)

Contexto Histórico y Cultural del Siglo XX (1939-1975)

El mapa geopolítico resultante de la Primera Guerra Mundial, la crisis económica iniciada en 1929 y la tensión política entre marxismo, fascismo y democracia desembocaron en una nueva conflagración mundial entre 1939 y 1945. Tras la barbarie bélica y el horror humano vividos durante esos años, dos naciones asumieron un papel hegemónico: Estados Unidos y la Unión Soviética. Durante la llamada Guerra Fría, que enfrentó a los bloques comunista y capitalista en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los países occidentales experimentaron un gran crecimiento económico que permitió la mejora en las condiciones de vida de la población. Sin embargo, este «estado del bienestar» no impidió que naciera entre los artistas e intelectuales una actitud crítica.

España no participó en la Segunda Guerra Mundial, pero la Guerra Civil (1936-1939) produjo en el país una ruptura equivalente. La victoria franquista supuso el exilio de una parte significativa de la población y, particularmente, de numerosos artistas e intelectuales. En la literatura, el estricto control ideológico al que se sometió el país determinó una producción literaria con escasa crítica social explícita, donde los contenidos sociales eran prácticamente inexistentes o muy velados al principio. También debe tenerse en cuenta que el aislamiento de España tras el final de la Guerra Mundial impidió el contacto fluido con las nuevas tendencias artísticas internacionales.

Etapas del Franquismo

Se distinguen dos etapas principales en el período que nos ocupa:

  • Autarquía (1939-1959): Determinada por los graves problemas económicos y el aislamiento internacional de España. Durante esta etapa se sentaron las bases del nuevo régimen político basado en el totalitarismo y en el estricto control social e ideológico. La firma del Concordato con la Santa Sede (1953), la entrada de España en la ONU (1955) y el Plan de Estabilización Económica (1959) marcaron el final de la autarquía.
  • Desarrollismo (1959-1975): Una nueva fase en la que prevaleció el autoritarismo político, pero el país se abrió gradualmente al exterior. Este hecho impulsó el crecimiento económico apoyado, principalmente, en la industrialización de algunas zonas, el desarrollo del turismo y las divisas aportadas por los emigrantes españoles.

Literatura Española (1939-1975): Panorama General

La literatura española del período entre 1939 y 1975 se puede dividir fundamentalmente en dos grandes vertientes:

1. Escritores Exiliados

Aquellos que salieron de España tras el final de la Guerra Civil. Cada uno de estos autores siguió una trayectoria artística personal, aunque se pueden señalar algunos elementos comunes:

  • El presente del exilio: Es frecuente encontrar referencias a las condiciones de vida del exiliado, la falta de trabajo, la soledad y la sensación de desarraigo.
  • El pasado perdido: Casi todos los escritores dedicaron abundantes páginas al recuerdo del pasado, de los amigos y familiares, y de los lugares que habitaron antes del exilio.
  • El recuerdo de la Guerra Civil: También es un tema recurrente. Los escritores reflexionan sobre las causas y el desarrollo del conflicto, así como sobre el papel que les tocó desempeñar en él.

2. Literatura en el Interior (España)

Dentro de la producción literaria realizada en España durante el franquismo, es posible identificar tres épocas o tendencias principales:

  • Existencialismo (década de 1940): Las miserables condiciones de vida de la posguerra explican que los escritores se concentren en cuestiones existenciales como la angustia, la soledad y el sentido de la vida.
  • Preocupación Social (década de 1950): Una cierta relajación del control ideológico ejercido por la dictadura franquista permitió la aparición de temas sociales en las obras, reflejando problemas colectivos.
  • Renovación Formal (década de 1960): Se aprecia un cambio importante. Los escritores muestran un mayor interés por la experimentación técnica y la expresión de la intimidad y la vida cotidiana, buscando nuevas formas narrativas y poéticas.

La Poesía (1939-1975)

La Poesía en la Década de los 40: La Generación del 36 y la Poesía Arraigada y Desarraigada

El período se inició con la llamada Generación del 36, grupo formado por escritores nacidos en la primera década del siglo XX que se dieron a conocer durante la contienda bélica o en los años inmediatamente anteriores. Sus características incluyen:

  • La presencia de la guerra en sus primeras obras y el intento de superar el dolor provocado por ella en los poemas posteriores.
  • El interés por los problemas humanos fundamentales: la soledad, el sufrimiento, la búsqueda del sentido de la existencia (a menudo a través de Dios, la familia o el arte). Se habla de poesía arraigada (más conformista y centrada en temas clásicos) y desarraigada (más existencial y crítica).
  • Un estilo que busca a menudo la espontaneidad y la naturalidad, con un marcado punto de vista subjetivo.

La Poesía en la Década de los 50: La Poesía Social

Esta nueva orientación de la lírica española se define por:

  • Los poemas se dirigen «a la inmensa mayoría«, abandonando el intelectualismo de tendencias precedentes.
  • El lenguaje poético es sencillo, directo y accesible para un público amplio.
  • La poesía es entendida como un reflejo de la realidad y de los problemas colectivos.
  • Los poetas conciben el poema como una herramienta útil para denunciar y transformar una realidad social insatisfactoria.

La Poesía en la Década de los 60: Hacia la Experiencia Personal y la Renovación

Se caracteriza por los siguientes rasgos:

  • Un renovado interés por las cuestiones existenciales y sociales, pero desde una perspectiva más íntima: la soledad, la incomunicación, el análisis de la propia intimidad, la vida cotidiana, el paso del tiempo.
  • En los poemas prevalece el punto de vista subjetivo y la experiencia personal.
  • Se valen a menudo de la ironía y el humor como recursos expresivos.
  • Son conscientes de que el principal compromiso del poeta es con su obra artística, por lo que renuncian a la excesiva sencillez y al prosaísmo de la poesía social anterior, buscando una mayor elaboración formal.

La Novela (1939-1975)

La Novela en la Década de los 40: El Tremendismo y el Existencialismo

La novela de posguerra en España rompió con las tendencias vanguardistas anteriores a la guerra e inició un nuevo camino, marcado por el contexto histórico.

Técnica y Temas:

Las obras de este período giran en torno a la amargura de las vidas cotidianas, la soledad, la inadaptación, la muerte y la frustración. Surge el tremendismo (reflejo de aspectos brutales y desagradables de la realidad) y una novela de corte existencial.

Personajes:

Se adaptan a estos temas, de forma que los protagonistas suelen ser seres marginados socialmente, angustiados y desarraigados.

Características Formales:

Se caracterizan por la recuperación de elementos propios del realismo tradicional:

  • Relato predominantemente cronológico de los hechos.
  • Uso frecuente del narrador omnisciente.
  • Importancia de la trama y del análisis de la psicología del protagonista.
  • Especial atención al entorno social y familiar de los personajes.

Obras clave de esta etapa son La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela y Nada (1945) de Carmen Laforet.

La Novela en la Década de los 50: El Realismo Social

La relajación relativa de la censura y la apertura paulatina del régimen político permitieron el nacimiento en la década de los cincuenta de una novela social que, técnicamente, se valió fundamentalmente del objetivismo y el realismo.

El inicio de esta corriente suele situarse con dos novelas clave: El camino (1950), de Miguel Delibes, y La colmena (1951), de Camilo José Cela. Ambas se plantean el objetivo de retratar ambientes y colectividades, más que centrarse exclusivamente en el interior de los individuos. Otras obras trataron aspectos más concretos de la realidad española:

  • La vida de los jornaleros: Dos días de septiembre, de José Manuel Caballero Bonald.
  • La vida del proletariado industrial: Central eléctrica, de Jesús López Pacheco.
  • La vida de los jóvenes urbanos: El Jarama (1955), de Rafael Sánchez Ferlosio.
  • La vida burguesa: Entre visillos (1957), de Carmen Martín Gaite.
  • La vida de los emigrantes en las ciudades: La piqueta, de Antonio Ferres.

La Novela en la Década de los 60: La Renovación Formal

En la década de los sesenta, los novelistas españoles mostraron cierto cansancio del realismo social y de su visión a veces simplista, interesándose más por la experimentación formal y por la complejidad del individuo en el mundo moderno. Se inicia así la renovación de la novela española, influida por corrientes internacionales (Nouveau Roman, novela latinoamericana).

Entre las múltiples reformas técnicas presentes en estas novelas destacan las siguientes:

  • La difuminación del narrador tradicional, que a menudo se convierte en un punto de vista más, junto a las perspectivas de los personajes (perspectivismo) o la inclusión de documentos externos.
  • La importancia de la acción es sustituida a menudo por la reflexión sobre los hechos narrados y el análisis de los conflictos internos de los personajes (monólogo interior).
  • La frecuente desaparición de la división en capítulos y de la estructura tradicional de introducción, nudo y desenlace.
  • La ruptura con el orden cronológico de la narración (saltos temporales, analepsis, prolepsis).

La obra más representativa y que marca un antes y un después en esta década es Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín-Santos.

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