1. Introducción: Contexto histórico y cultural
A principios del siglo XX se produce una profunda renovación estética en todas las artes, renovación que está relacionada con nuevas corrientes de pensamiento, como la teoría de la relatividad de Einstein, el existencialismo de Sartre o los estudios de Freud en psicología, y que también se relaciona con importantes cambios sociales, como la aparición de una nueva burguesía (La Belle Époque), la crisis bursátil del 29 y, sobre todo, la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En el terreno artístico, se rechaza la herencia del siglo XIX y se abren dos nuevas vertientes: por un lado, un arte purista y deshumanizado, encabezado por Ortega y Gasset, que dará lugar al novecentismo; y, por otro, un arte revolucionario, que propone la ruptura con todo lo anterior, hablamos de las vanguardias.
2. Novecentismo o Generación del 14
Ambos términos hacen referencia a un grupo de intelectuales que pretenden solucionar los problemas de España mediante una renovación estética basada en el arte puro. El término novecentismo fue propuesto por Eugenio D’Ors para referirse a la renovación iniciada con el nuevo siglo. También se utiliza el término generación del 14, conmemorando así el año de la publicación del primer libro de Ortega y Gasset (Meditaciones del Quijote).
2.1. Características
Las características generales de este movimiento son:
- Intelectualismo: Son intelectuales que piensan que la sociedad debe estar guiada por las minorías mejor preparadas.
- Separación arte-realidad: Defienden un arte puro y deshumanizado cuyo único fin es estético.
- Europeísmo: Pretenden la regeneración de España y defienden la investigación científica, la cultura y la educación laica.
En cuanto a las características literarias, destacan:
- Búsqueda de la “obra bien hecha”: se cuida la forma y el estilo.
- Creación de una literatura culta.
- Defensa del europeísmo.
- Los géneros más utilizados serán el ensayo y la novela de carácter intelectual, como vehículos para promover la reflexión crítica y la expresión de las ideas.
2.2. Autores y Obras
José Ortega y Gasset. Fue, sin lugar a dudas, el máximo representante del ensayo. Entre sus obras destacan Meditaciones del Quijote (1914) y La deshumanización del arte (1925), en la que refleja la renovación estética propuesta por el novecentismo.
Otros ensayistas destacados son Eugenio D’Ors, con su obra De la amistad y el diálogo; Gregorio Marañón y el político Manuel Azaña.
En la novela, destacan:
- Ramón Pérez de Ayala. Cultivó poesía y ensayo, pero destacó en la creación de novelas intelectuales llenas de reflexiones filosóficas e innovaciones formales. Entre sus obras encontramos: Tigre Juan (1926) y su continuación, El curandero de su honra, donde desarrolla el tema del marido ultrajado y plantea la necesidad de superar el donjuanismo y el sentimiento de la honra.
- Gabriel Miró. Autor de novelas líricas, entre las que encontramos Las cerezas del cementerio (1910), Nuestro padre San Daniel y su continuación El obispo leproso (1926), donde el protagonista es la sociedad intolerante de Oleza (Orihuela).
- Wenceslao Fernández Flórez. Su obra más conocida es El bosque animado, novela dividida en 16 cuentos ambientados en un bosque gallego y cuyos protagonistas son los animales y árboles.
En poesía, destaca la figura de Juan Ramón Jiménez, quien ha sido incluido en el novecentismo por su fecha de nacimiento, a pesar de que su obra no puede ser encuadrada en ningún movimiento literario, ya que en su evolución encontramos rasgos modernistas, novecentistas e incluso vanguardistas. En su obra se distinguen tres etapas, que vienen resumidas en el poema “Vino, primero pura”. Estas etapas son:
- Etapa sensitiva (hasta 1917): caracterizada por una poesía modernista y en la que se inscriben títulos como Arias tristes y Jardines Lejanos. A esta etapa pertenece su obra en prosa poética, Platero y yo (1917).
- Etapa intelectual (1917-1923): se inicia con Diario de un poeta recién casado (1916), donde mezcla verso libre y prosa poética; etapa que se caracteriza por la búsqueda de la poesía pura.
- Etapa suficiente (a partir de 1923): es su etapa existencialista, donde la obra más destacada es Dios deseado y deseante.
3. Los Movimientos de Vanguardia
Tras el novecentismo, tenemos que hablar del “vanguardismo”, término con el que nos referimos a las inquietudes de los artistas europeos más innovadores y revolucionarios.
3.1. Características Generales
La principal característica es el afán de originalidad y el rechazo de la tradición literaria, lo que les lleva a una experimentación constante. Formalmente, se busca la belleza y la originalidad. En cuanto al contenido, se rechaza el sentimentalismo romántico y se tiende al hermetismo.
Entre los movimientos vanguardistas europeos (“ismos”), destacan:
- Surrealismo: Deja fluir el pensamiento sin ponerle las trabas de la lógica o la razón, lo que se traduce en la escritura automática y la transcripción del mundo de los sueños y del subconsciente (André Breton).
- Dadaísmo: Nacido de la mano de Tristán Tzara. En literatura, sus obras buscan las asociaciones improvisadas y absurdas.
- Futurismo: Busca la belleza en el movimiento y todo aquello que se relaciona con la modernidad.
- Cubismo: En poesía, el cubismo se relaciona con los caligramas de Guillaume Apollinaire (imita formas con palabras).
- Expresionismo: Propone una crítica de la sociedad burguesa y de la destrucción por la guerra. Fue muy significativo en novela y teatro, con autores como Bertolt Brecht.
3.2. Autores y Obras
Dentro del ámbito hispánico, la influencia de las vanguardias generó dos movimientos literarios:
- Ultraísmo: Movimiento que concibe el arte como un juego y pretende liberar a la poesía de la razón y la lógica; evita la expresión de los sentimientos. Su principal representante fue Guillermo de Torre con el poemario Hélices (1923).
- Creacionismo: Su principal representante en la poesía española fue Gerardo Diego con su obra Imagen (1921). Su estilo se basa en la superposición de imágenes y la libre disposición de las palabras en el texto.
Ramón Gómez de la Serna. Es considerado el vanguardista español por excelencia. En su arte predomina la intención humorística y el juego. Destaca por sus greguerías, que él mismo definía como “metáfora más humor” (Ejemplo: La f es el grifo del abecedario).
4. Conclusión
Como ya hemos señalado, la renovación artística en los inicios del siglo XX cristaliza en España en dos movimientos diferentes: por un lado, el arte puro y deshumanizado del novecentismo, y por otro, el arte revolucionario de los movimientos de vanguardia. Ambos se caracterizaron por su fugacidad.