La Transformación Literaria Española: Del Novecentismo a las Vanguardias

Contexto Histórico: Modernización y Crisis en la España de Principios del Siglo XX

España experimenta a principios del siglo XX una modernización derivada de una cierta prosperidad económica, gracias en parte a su posición neutral durante la Primera Guerra Mundial (la «Guerra del 14»), que hizo que empezara a producir industrialmente para los países en conflicto. Esto conllevó:

  • Crecimiento de las ciudades.
  • Expansión de infraestructuras de comunicación y transporte.
  • Despegue industrial y del sector servicios.

Sin embargo, durante este periodo también se vivió una gran inestabilidad y crisis sociopolítica, incluyendo intentos de rebelión militar, revueltas sociales y huelgas, el golpe de Estado de Primo de Rivera (1923) y la frustración del espíritu regeneracionista. Además, el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) recrudeció las diferencias entre liberales (partidarios de los aliados) y conservadores (germanófilos). La sociedad española quedó dividida en dos bandos.

En este contexto, los intelectuales manifestaron su deseo de transformar la opinión pública acercando la cultura española a la europea. Defendieron la creación de un nuevo mundo y nuevas expresiones artísticas. Fueron años muy fecundos (se produce el relevo de noventayochistas y modernistas) donde se reflejó la rebeldía y la modernización en la aparición de nuevas y muy variadas corrientes que abrieron el siglo XX: el Novecentismo, las Vanguardias y otras tendencias (que se suceden, pero también se superponen a veces).

Novecentismo o Generación del 14

El Novecentismo, también conocido como Generación del 14 (por coincidir con el inicio de la Primera Guerra Mundial), está conformado por autores con peculiaridades e intenciones propias, pero que comparten una serie de características afines:

Características Comunes

  • Ideas reformistas y europeístas: Similares a las de la Generación del 98, pero rechazando el casticismo. Se materializaron en propuestas de reformas sociales y políticas.
  • Tono sereno, razonador y científico: Derivado de su sólida formación universitaria (al contrario que los hombres del 98, de tono más apasionado y formación a menudo autodidacta). Analizan los problemas de forma objetiva y racional. Ejercen su influencia en la prensa escrita, las universidades e instituciones como la Residencia de Estudiantes.
  • Preocupación estética por una obra perfecta y pulcra: Buscan la perfección en fondo y forma, priorizando el placer estético y una base intelectual. Aspiran a un arte puro destinado a una minoría culta.

El Ideal del Arte Puro

Según José Ortega y Gasset en su influyente ensayo La deshumanización del arte, los rasgos de este arte puro son:

  • Deshumanización: Rechazo a la subjetividad y el sentimentalismo romántico. No se pretende expresar sentimientos personales directos.
  • Defensa de lo intelectual y revalorización de lo clásico: Predominio de la razón y la forma, con una mirada hacia los modelos clásicos.
  • Depuración del lenguaje: Tanto en prosa como en verso, se busca un lenguaje preciso y elaborado, llegando incluso al juego formal y lúdico (por ejemplo, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna).
  • Tendencia a la obra minoritaria: Un arte alejado del gran público, destinado a una élite intelectual y sensible.

Géneros y Autores Destacados

Ensayo

Es el género preferido por los novecentistas debido a su talante ideológico. Los temas tratados son España (desde una perspectiva distinta a la de la Generación del 98) y la literatura (reflexionando sobre nuevas concepciones estéticas que rechazan las anteriores). Lo cultivan figuras como:

  • Manuel Azaña
  • Gregorio Marañón
  • José Ortega y Gasset: Máximo representante del novecentismo y su principal difusor a través de su Revista de Occidente (donde colaboraron artistas, intelectuales e investigadores). Es una de las máximas figuras filosóficas con su raciovitalismo. Escribió obras clave como La deshumanización del arte, España invertebrada y La rebelión de las masas.
  • Eugenio d’Ors: Ideólogo del Noucentisme (movimiento modernizador de la política y cultura catalanas) y creador de la glosa, una nueva forma de ensayo periodístico breve sobre aspectos culturales y políticos.

Novela

Aunque no fue el género más cultivado, se busca su reforma mediante la experimentación formal (por ejemplo, Ramón Pérez de Ayala escribe historias paralelas de dos personajes en columnas separadas). Los autores jóvenes, influenciados por Ortega y Gasset, buscan la novela deshumanizada: se rechaza la subjetividad (propia de la Generación del 98) y la reproducción mimética de la realidad (característica del Realismo del siglo XIX). Surgen dos tendencias principales:

  • Novela lírica: Capta elementos sensoriales prescindiendo de la acción narrativa tradicional. Abundan las descripciones ricas en adjetivos y metáforas. Ejemplo: El obispo leproso de Gabriel Miró.
  • Novela intelectual: Trata temas humanos de alcance universal, destacando las ideas hasta el punto de que los personajes pueden simbolizar conceptos del autor. Ejemplo: Tigre Juan de Ramón Pérez de Ayala.

Teatro

No tiene un gran desarrollo dentro del Novecentismo. Destaca Jacinto Grau como creador de un teatro intelectual innovador que se encuadra en las corrientes renovadoras del panorama teatral español de la época.

Lírica

Se superan los modelos ideológicos y estéticos del Modernismo. El poeta más importante es Juan Ramón Jiménez, especialmente con la segunda etapa de su obra, la llamada poesía pura o poesía desnuda (sin adornos retóricos excesivos, buscando la palabra exacta). Esta etapa sigue a su primera fase, sensitiva y de estética modernista. Con la poesía pura, trata de llegar a la esencia, a la «deshumanización» en el sentido orteguiano y al «nombre exacto de las cosas», empleando en ocasiones léxico inventado y ortografía propia. A esta etapa pertenecen obras como Elegías, Diario de un poeta recién casado y Eternidades. Esta poesía pura servirá como modelo fundamental para los jóvenes poetas de la Generación del 27. En su última etapa (desde su exilio en 1936 hasta su muerte), su poesía se vuelve cada vez más hermética, siendo reflejo de sus experiencias y preocupaciones metafísicas mediante el verso libre y un lenguaje conceptual.

Ramón Gómez de la Serna: Precursor de las Vanguardias

Cabe destacar el papel crucial de Ramón Gómez de la Serna como principal precursor e introductor de las vanguardias (o «ismos») en la literatura castellana, a través de su revista Prometeo y las tertulias del café Pombo de Madrid. Fue creador de su propio «ismo» literario y de la greguería, un nuevo género en prosa que encierra metáforas insólitas y que él define como: «metáfora + humor». Cultivó el ensayo, el teatro, y fue uno de los primeros autores europeos en incorporar el espíritu vanguardista a la novela.

Vanguardismo

El Vanguardismo es un conjunto de movimientos artísticos (o «ismos») que afectaron a todas las artes y surgieron en Europa principalmente en el periodo de entreguerras (aproximadamente entre 1909 y la década de 1930). No es un movimiento unitario, sino un conjunto de corrientes con diferentes peculiaridades e intenciones, pero unidas bajo un deseo común de ruptura con los modelos estéticos anteriores y un afán por crear un arte radicalmente diferente que rompiese con el realismo, el simbolismo y el modernismo.

Movimientos Vanguardistas Europeos Principales

Futurismo

Impulsado en 1909 por el italiano Marinetti, muestra admiración por el progreso, las máquinas, la tecnología, la acción, la velocidad y el movimiento. Aparecen como temas recurrentes: automóviles, transatlánticos, aviones y el cine. En literatura, rompe con la sintaxis tradicional, sustituyendo signos de puntuación por signos matemáticos y empleando diferentes colores y tipos de letra. Ejerció influencia sobre el Ultraísmo hispano.

Cubismo

Fundamentalmente pictórico (Picasso, Braque, Juan Gris), descompone la realidad para recomponerla geométricamente, mezclando perspectivas, imágenes y conceptos al azar. En literatura, fue adaptado por Apollinaire en los caligramas (poemas cuya disposición tipográfica forma imágenes y tiene valor expresivo). Los poemas se vuelven objetos visuales autónomos, a menudo sin contenido sentimental explícito. Inspiró el Creacionismo de Vicente Huidobro y Gerardo Diego.

Dadaísmo

Iniciado por Tristan Tzara en Zúrich durante la Primera Guerra Mundial (1916), protesta frontalmente contra el racionalismo y la idea de progreso burgués, considerados causantes del conflicto. Es la vanguardia que de forma más clara busca destruir las formas estéticas tradicionales para incidir en lo absurdo de la vida, de ahí sus expresiones ilógicas y su nombre (dadá = balbuceo infantil). De su seno nacería el Surrealismo.

Surrealismo

Considerada la vanguardia más influyente y de mayor vigencia posterior (hasta los años 30 y más allá), fue teorizada por André Breton en 1924. Su objetivo es la liberación total del hombre y de los impulsos reprimidos en el subconsciente para liberar su poder creador y, en literatura, el lenguaje. Emplea técnicas como la escritura automática, expresiones irracionales, imágenes oníricas (propias de los sueños), y a menudo prescinde de la puntuación y la sintaxis lógica, buscando una suerte de «rehumanización» a través del inconsciente. Marcó profundamente a poetas españoles como Alberti, Lorca o Aleixandre, pintores como Dalí y cineastas como Buñuel.

Expresionismo

Surgido en Alemania antes y durante la guerra (con auge hasta 1925), vincula estrechamente la creación artística al compromiso social y político, intensificado tras el horror bélico. Rechaza la imitación de la naturaleza, buscando potenciar la esencia de las cosas y de los seres humanos mediante una expresión cruda y sin adornos. Trata temas como la muerte, el caos, la guerra y lo grotesco. En literatura, puede suprimir conectores lógicos, emplear la narración simultánea y el flujo de conciencia (presentación directa de los pensamientos de los personajes). Tuvo una influencia duradera gracias a su amplia difusión internacional.

Las Vanguardias en España

Las Vanguardias se conocen en España a partir de 1910 gracias a:

  • Revistas como la Revista de Occidente de Ortega y Gasset y Prometeo de Ramón Gómez de la Serna, en cuyas páginas los jóvenes autores se expresaban en las nuevas formas.
  • Conferencias y tertulias (como la del café Pombo de Madrid) en ateneos, teatros, universidades y la Residencia de Estudiantes.

El impulso definitivo para la creación de vanguardias autóctonas fue la llegada a España del poeta chileno Vicente Huidobro, creador del Creacionismo. Este movimiento propugnaba la creación de una obra de arte autónoma, un poema como objeto nuevo, a partir del mínimo número posible de elementos tomados de la realidad directa, huyendo de la descripción y la anécdota, y recurriendo al verso libre y al ritmo interno del poema. Influyó notablemente en la poesía de Gerardo Diego.

Además, Guillermo de Torre fue uno de los principales impulsores del Ultraísmo, un movimiento que pretendía ir «más allá» (ultra) de las estéticas anteriores. Da la máxima importancia a la imagen y la metáfora audaz, suprimiendo lo narrativo y anecdótico. Elimina la rima tradicional, la puntuación lógica y los nexos y adjetivos considerados innecesarios. Incorpora elementos del mundo moderno, influido por el Futurismo (ciencia, máquinas, cine). Siguieron esta corriente en sus inicios poetas como Pedro Salinas, Jorge Guillén y Gerardo Diego.

Legado del Vanguardismo en España

El Vanguardismo tuvo en España una vida relativamente efímera como movimiento organizado (con la importante excepción del Surrealismo), pero su importancia fue fundamental debido a la profunda influencia que ejerció sobre los jóvenes poetas de la Generación del 27, marcando la renovación de la lírica española.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *