La novela española del primer tercio del siglo XX: Renovación narrativa
La novela del siglo XX se caracteriza por reflejar la inseguridad del hombre en un mundo inmerso en profundas transformaciones. Este contexto da lugar a relatos teñidos de angustia y subjetivismo, apreciable en los siguientes rasgos:
- Abandono de la estructura ordenada y lineal.
- Protagonismo individual que representa las aspiraciones regeneradoras del Modernismo o la inseguridad del hombre en el mundo.
- Función del relato como vehículo para el conocimiento y la formulación de ideas.
- Mayor preocupación por el estilo y la composición.
La novela de la Generación del 98
El género narrativo se convierte en un instrumento idóneo para la regeneración del país. Los autores exploran la realidad nacional, buscan la raíz histórica y social de los problemas, y se acercan a tipos representativos del carácter hispano. Algunos autores representativos son:
Miguel de Unamuno
Trasladó a la novela sus preocupaciones religiosas, filosóficas y existenciales. Se acercó al tema de la envidia y criticó la educación exclusivamente racionalista. Algunas de sus obras son Niebla y Amor y pedagogía. Construye sus novelas en torno al protagonista, que representa la idea que el autor quiere debatir. Su estilo se centra en la acción, con debates o monólogos de gran densidad conceptual. Inventó el término «nivola» para sus relatos.
Pío Baroja
Su narrativa se caracteriza por:
- Novelas centradas en un personaje que nos introduce en distintos ambientes.
- Acción y diálogos abundantes.
- Fuerte presencia del autor implícito.
- Descripciones impresionistas y cierto desaliño expresivo.
Azorín
Destaca como renovador de la prosa descriptiva. Escribió dos novelas esenciales para entender el espíritu del 98: La Voluntad (tema de la abulia) y Confesiones de un pequeño filósofo. Posteriormente, destacan Don Juan y Doña Inés, donde la mínima acción da paso a la evocación de sensaciones y sentimientos.
Ramón María del Valle-Inclán
Su producción narrativa se divide en tres fases:
- Fase modernista: Ciclo de las Sonatas.
- Ciclo de las Comedias bárbaras (La guerra carlista): Mayor interés por la política.
- El esperpento: Cumbre de su creación literaria (Tirano Banderas y El ruedo ibérico, visión esperpéntica del reinado de Isabel II).
La novela vanguardista
Esta novela se caracteriza por la inclusión de elementos vanguardistas, metáforas y las ideas de Ortega y Gasset sobre la deshumanización del arte. Tres autores relevantes son:
Gabriel Miró
Intenso lirismo, pocos diálogos y acción, y tiempo detenido. Destaca El obispo leproso.
Pérez de Ayala
Principal representante de la novela intelectual. Critica la incultura y la falta de aspiraciones. Posteriormente, se centra en temas como el donjuanismo y el honor conyugal. Destacan Luna de miel, luna de hiel y Troteras y danzaderas.
Ramón Gómez de la Serna
Usa argumentos folletinescos, humor absurdo e irracional, y lenguaje libre cargado de greguerías. Destacan El torero Caracho y El chalet de las rosas.
Otras tendencias narrativas
- Prolongación del realismo naturalista: Vicente Blasco Ibáñez (Sangre y arena).
- Novela corta y popular: El Cuento Semanal.
- Novelistas de la Generación del 27: Max Aub y Francisco Ayala.
- Novela social: César Arconada y Ramón J. Sender.