Injusticia y Humanidad en Los Santos Inocentes: Claves de la Obra de Delibes

La denuncia social y la imagen de la España rural en Los santos inocentes

La novela presenta un título con una clara alusión evangélica; su título es un acto de justicia, donde Azarías, Paco y los suyos son los «santos». Es una obra de intención social, aunque salpicada de descripciones llenas de lirismo y emoción. Se muestra la lealtad sin límites y la obediencia ciega de los trabajadores de la finca donde se desarrolla la historia, que contrastan con la arrogancia, chulería y egoísmo del señorito Iván, un personaje al que solo le interesa la caza y su propia satisfacción. Provoca una intensa indignación en el lector hacia los caciques y un cariño incondicional hacia los humildes.

Así pues, la finalidad de Los santos inocentes es denunciar los abusos de los caciques hacia los campesinos: los señores son explotadores; los pobres sobreviven a duras penas, arrastrando su analfabetismo, sus miserables salarios, su desamparo y sus viviendas inhabitables. Delibes enfrenta dos mundos: el orden natural y la vida rural frente al caos, la necedad y la incapacidad urbana.

Caracterización de los personajes

Su originalidad se basa en construir a los personajes como el centro de sus novelas, prestando especial atención a su caracterización, lo que en muchas ocasiones hace que sean trazados con una perfección difícilmente igualable.

Distribución por planos

Primer plano

  • Azarías y Paco el Bajo: Representan la inocencia y la sumisión.
  • Señorito Iván: Encarna rasgos negativos como el desprecio y la arrogancia.

Estos personajes protagonizan el conflicto de la novela y su desenlace final.

Segundo plano

Tienen una caracterización más definida, pero su desarrollo en la intriga es menor.

  • Familia de Paco el Bajo: Régula, la Niña Chica, el Quirce, Rogelio.
  • Familia del señorito Iván: La Marquesa, la señorita Miriam.
  • Encargados del cortijo: Don Pedro el Périto, su esposa Doña Purita.

Tercer plano

Son indispensables para entender la complejidad temática y social de la novela.

  • El señorito de la Jara y los invitados de los dueños.
  • Aquellos personajes ajenos a los cortijos que mantienen contacto con los personajes principales: Manolo el médico, el Hachemita, el Mago de Umendral o la educadora de la señorita Miriam.

Tipología según su naturaleza

Personajes sencillos

No están contaminados por las costumbres de la sociedad deshumanizadora; no han sufrido adulteración. Anidan en ellos sentimientos positivos (amor, amistad, respeto por la naturaleza) y negativos (miedo, odio o mezquindad). Se caracterizan por su autenticidad:

  • Azarías: Inocente, con discapacidad intelectual y el más marginado.
  • Paco el Bajo: Asume su condición de siervo y desea un futuro mejor para sus hijos.
  • El Quirce: Símbolo de la insumisión de los humildes.
  • Régula: Representa el amor al prójimo.
  • La Niña Chica: Imagen de la degradación y el abandono.

Personajes vanos

Suelen ser socialmente acomodados. Son modelo de comportamiento inauténtico, marcado por la competencia, el consumo y el desarraigo, así como por su deseo notable de aparentar y exhibir cualidades que en realidad son signos de carencias personales. Se caracterizan por su egoísmo, prepotencia, intolerancia y desprecio por quienes les rodean.

  • Señorito Iván: Actitud de señor feudal, sin rasgos positivos, vanidoso.
  • Don Pedro el Périto: Figura del opresor-oprimido, presa de celos e impotencia.
  • Señorita Miriam: Signo de conciencia social entre los acomodados.
  • La Marquesa: Actitud paternalista y gesto de superioridad.
  • Doña Purita: Frivolidad y actitud desafiante.

El enfrentamiento entre los dos grupos de personajes es una clave del conflicto planteado: los personajes vanos se convierten en opresores y los sencillos, en oprimidos.

Las técnicas narrativas y las voces de la novela

Para el autor es importante el enfoque o punto de vista desde el que el narrador cuenta la historia. La presencia de las voces del narrador y los personajes hizo que Delibes tuviera que resolver un problema técnico:

  • Tuvo que transcribir el habla de los personajes en estilo directo, pero añadiéndola al discurso del narrador.
  • Para distinguir gráficamente uno de otro, introdujo un salto de línea en cada parlamento directo y un sangrado de la primera línea, manteniendo el discurso del narrador alineado a la izquierda.
  • Todo esto afectó a la puntuación, por lo que cambió el punto por la coma y por el punto y coma en muchas ocasiones para enlazar discurso y diálogo.

El narrador-testigo

  • Está fuera de la acción, pero demuestra cercanía al mundo que narra y un profundo conocimiento del marco en el que se sitúan los hechos.
  • El autor traslada a su novela una parcela de vida basada en experiencias personales.
  • No es un narrador omnisciente, ya que permanece fuera de la acción, pero está cercano a los hechos.
  • El relato gana así en verosimilitud, autenticidad y realismo.
  • Usa la tercera persona narrativa como señal de distanciamiento, deseo de objetividad y de no querer intervenir directamente en la acción.
  • En las descripciones de los lugares emplea el detallismo y la minuciosidad.

El narrador-acorde

  • El narrador se identifica con los personajes; asume los pensamientos y la forma de hablar de algunos de ellos.
  • La escritura se adapta a las experiencias, estímulos y reacciones de los personajes.
  • El narrador no se limita a contar objetivamente los hechos, sino que se sitúa en una posición de simpatía con los personajes humildes o desfavorecidos.
  • Este narrador aparece en todo el relato e influye decisivamente en su sentido último.
  • En el título: La referencia a los «santos inocentes» alude a los personajes humildes del relato.
  • En la oralidad del relato: Delibes usa en cada caso el registro idiomático adecuado al personaje. No solo asume las cualidades que caracterizan la vida de los humildes, sino que las transmite con su mismo lenguaje.
  • En el lirismo: Una característica destacada de la novela es la expresión de sentimientos (amor al prójimo, amor a la naturaleza, la milana bonita).

Las voces de los personajes

Cada uno de los dos mundos representados en la obra (humildes y amos) muestra, a través de su lenguaje, el punto de vista desde el que contemplan la vida y los rasgos más sobresalientes de su carácter.

Voces de los humildes

  • Azarías: Frases breves, ternura. Se comunica con los animales (sonidos onomatopéyicos).
  • La Niña Chica: Con su gemido gutural expresa su condición y aislamiento.
  • Paco el Bajo: Muestra con sus palabras un carácter sumiso, su saber popular, su socarronería (cuando reflexiona sobre el sonido de las letras).
  • La Régula: Comienza muchas de sus respuestas con un “aé”, síncope de “¡a ver!”, muletilla lingüística que identifica al personaje, pero que indica también resignación.
  • El Quirce: Expresa su rebeldía; su carácter hosco le hace ser escueto y sentencioso al hablar.
  • La Nieves: Posee el don de la discreción, expresada con escasas frases escuetas, necesarias.

Voces de los amos

  • El señorito Iván: Muestra su desprecio con apelativos (“maricón”); exhibe su inmovilismo con simpleza, con frases hechas.
  • La Marquesa: Expresa con breves frases y con sus gestos su condición de dueña.
  • La señorita Miriam: Manifiesta en sus palabras sensibilidad hacia los humildes.
  • Don Pedro el Périto: Es un personaje lleno de gestos y emociones; por celos, manifiesta violencia verbal contra su esposa (“¡cacho zorra!”).
  • Doña Purita: Es, sobre todo a través de sus gestos, un modelo de frivolidad y arrogancia.

Los grandes temas

La obra plantea diversos temas interrelacionados, destacando los siguientes:

  • La injusticia social: Es el tema principal, centrado en la explotación y humillación que sufren los sirvientes por parte de sus señores. Los primeros son humildes y pobres campesinos que acatan con sumisión los abusos de la clase caciquil. Estos, los dueños de la tierra, se aprovechan de la incultura generalizada de las clases bajas y, en un sistema socioeconómico basado en el latifundio, ejercen un caciquismo extremo, explotador y egoísta.
  • La incultura y el analfabetismo: Ligado a la confrontación entre señores y criados, se aborda la falta de acceso a la educación de los desheredados. Régula y Paco saben de la importancia de la educación para obtener un futuro mejor para sus hijos, pero se ven ante la imposibilidad de poder decidir sobre ello.
  • La formación religiosa: Se muestra el deseo de la Nieves por hacer la comunión, pero este se convierte en motivo de burla por parte de personajes que finalmente impiden que se lleve a cabo, reflejando una religiosidad superficial o instrumentalizada por parte de los poderosos.
  • La relación del hombre con la naturaleza: Los ricos explotan el campo sin respetarlo (especialmente a través de la caza), mientras que los habitantes del cortijo de bajo estatus social deben convivir con la naturaleza para sobrevivir, mostrando un vínculo más profundo y respetuoso (Paco, Azarías).
  • El calor humano y el amor al prójimo: Se muestra cuando Azarías trata de buscar ese calor humano y amor en el cortijo y se ve obligado a ir a casa de su hermana Régula. Contrasta con la frialdad y el interés de los señores.
  • La pasión por la caza: La siente el señorito Iván desde pequeño y arraiga en él junto con su arrogancia. Cabe destacar también las aptitudes de Paco, que se reflejan en su lectura del campo y su habilidad cinegética, aunque vivida desde la sumisión.
  • La insumisión: Aparece por parte del Quirce, único personaje humilde que desafía abiertamente al señorito.
  • La infancia: Representada por la Niña Chica (infancia truncada por la discapacidad y el abandono), la Nieves (infancia al servicio de los amos) o Azarías (en su inocencia casi infantil).
  • La muerte: Presente con la milana (símbolo de la crueldad gratuita) y el señorito Iván (como culminación de la injusticia).
  • La imposibilidad de redención de los inocentes: Paco y Régula tienen una verdadera obsesión por que su hija (la Nieves) adquiera una educación, pero esta esperanza se ve anulada porque Don Pedro, el opresor-oprimido, se la lleva para que sea criada, perpetuando el ciclo de servidumbre.

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