Evolución del Teatro Español: De Valle-Inclán a la Escena Contemporánea

Renovación Teatral en el Fin de Siglo: El Teatro de Valle-Inclán

Teatro que Triunfa o Comercial

Comedia burguesa o benaventina

Debe su nombre a Jacinto Benavente. Empezó con El nido ajeno, donde describe la situación opresiva de la mujer; por tanto, era una obra renovadora, pero tuvo que retirarse por la indignación del público conservador. Desde entonces, Benavente se adapta a los límites impuestos por la sociedad burguesa y elabora obras como Los intereses creados, donde describe el mundo a través de una farsa elegante y cínica.

Teatro poético en verso

Es un teatro influido por el Modernismo, caracterizado por los temas históricos y por una visión romántica y soñadora de un pasado glorioso que se quiere recuperar para buscar refugio en él y huir de la realidad presente. Destacan autores como Eduardo Marquina o los hermanos Machado (Manuel y Antonio) en sus colaboraciones.

Teatro cómico y costumbrista

Por un lado, tenemos los sainetes: obras breves que reflejan con humor los ambientes pintorescos, costumbres y personajes típicos de determinados lugares, destacando los ambientados en Madrid y Andalucía. Autores relevantes son Carlos Arniches o los hermanos Álvarez Quintero.

Por otro lado, a un nivel inferior de calidad artística, pero no de éxito popular, tenemos el astracán: una comedia disparatada que solo busca arrancar la carcajada fácil mediante juegos de palabras y situaciones absurdas. Su máximo exponente fue Pedro Muñoz Seca, inventor de este subgénero.

En conclusión, gran parte de este teatro comercial de la época puede calificarse de pobre artísticamente, condicionado y subyugado a los gustos de un público burgués poco exigente.

Teatro Renovador y Marginado

Teatro de la Generación del 98

Los intelectuales de la Generación del 98 también abordaron el teatro, aunque con escaso éxito comercial:

  • Unamuno cultivó un teatro filosófico, que era un cauce más para presentar los problemas humanos y existenciales que le obsesionaban (el conflicto entre fe y razón, la inmortalidad).
  • Azorín hace un teatro más simbólico y antirrealista, con temas como la angustia ante el paso del tiempo y la muerte.

Teatro de Valle-Inclán

Ramón María del Valle-Inclán es una figura clave en la renovación teatral. Su obra evoluciona por distintas etapas:

  • Teatro modernista: Comienza escribiendo un teatro marcado por la evasión, un estilo brillante y preciosista, y una actitud rebelde y aristocrática. Un ejemplo es El marqués de Bradomín.
  • Ciclo mítico: Todas las obras que conforman el ciclo mítico están ambientadas en una Galicia rural y arcaica. Los personajes actúan gobernados por pasiones violentas y primitivas (lujuria, avaricia, muerte) en un clima donde las supersticiones y los mitos desempeñan un papel fundamental. Destacan las Comedias bárbaras.
  • Las farsas: Son obras donde lo grotesco y la caricatura convierten a los personajes en fantoches y marionetas ridículas, criticando aspectos de la sociedad. Como por ejemplo, la Farsa italiana de la enamorada del rey.
El Esperpento

Género literario creado por él. Consiste en la deformación sistemática y grotesca de la realidad, de los personajes y de los valores sociales, con el fin de denunciar los aspectos más degradados de la sociedad española.

Características del Esperpento:
  • Los personajes: Son seres grotescos, degradados, animalizados o cosificados, semejantes a marionetas ridículas y de pesadilla.
  • Los contrastes: Son frecuentes entre lo doloroso y lo grotesco, lo trágico y lo cómico, lo sublime y lo vulgar.
  • El lenguaje: Es muy rico, muy elaborado y registra niveles lingüísticos diferentes, desde el más culto al más vulgar y marginal.
  • Las acotaciones: Son muy literarias, extensas y descriptivas, adquiriendo valor por sí mismas como parte esencial de la obra.
  • Espacio y tiempo: Continuos cambios de escenario y fragmentación temporal.
  • El humor: Es un humor amargo, mordaz, que produce una risa agria, una mueca.

La obra por excelencia del esperpento de Valle-Inclán fue Luces de bohemia (1920, 1924).

Fue el primer esperpento valleinclanesco. En ella nos ofrece su propia teoría sobre el esperpento en la escena XII, cuando el protagonista, Max Estrella, dialoga con Don Latino de Híspalis y cita: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. […] España es una deformación grotesca de la civilización europea.”

En consecuencia, la técnica del esperpento supone presentar una realidad deformada y grotesca para destacar más sus defectos. Para Valle-Inclán, hay tres modos de observar la realidad y a los personajes:

  • De rodillas: Mirando desde abajo la realidad, idealizándola. Ocurre en la tragedia clásica.
  • De pie: Estando al mismo nivel, como iguales. Ocurre en las obras de Shakespeare (realismo).
  • En el aire: Mirando desde arriba, desde una perspectiva demiúrgica, donde los personajes parecen peleles o marionetas.

De estos tres modos, Valle-Inclán elige para el esperpento observarlos desde arriba, como un creador que maneja a sus personajes como peleles inferiores, mostrando así su distanciamiento crítico.

Luces de bohemia está inspirada en la vida del escritor bohemio Alejandro Sawa y narra la última noche del poeta ciego Max Estrella en Madrid. Este recorre la ciudad con su lazarillo, Don Latino de Híspalis, y en todos los ambientes (tabernas, redacciones, calabozos, calles) encuentra miseria, corrupción y desolación. Desesperanzado, muere en el umbral de su casa, abandonado por Don Latino. Posteriormente, mueren también su mujer y su hija.

Teatro de la Generación del 27: Lorca

La Generación del 27 también propondrá una profunda renovación del género dramático, basada en las siguientes características:

  • La depuración del teatro poético en verso, ya que este a menudo acababa convirtiéndose en un mero ejercicio de retórica vacía.
  • La incorporación de las formas y técnicas vanguardistas a la obra dramática.
  • El propósito de acercar el teatro de calidad al pueblo (como el proyecto de La Barraca, dirigido por Lorca).

Fue, sin ninguna duda, Federico García Lorca quien brilló especialmente en este aspecto. Su concepción del teatro se puede definir con sus propias palabras: “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”.

El tema predominante en su teatro es el enfrentamiento entre el individuo y la autoridad (representada por las normas sociales, la tradición opresiva, los prejuicios). El individuo, que tiene como armas el deseo, el amor y la libertad, es frecuentemente derrotado por esta autoridad, lo que conduce a la frustración y la tragedia.

Etapas en la obra teatral de Lorca

Tradicionalmente se diferencian tres etapas en su obra teatral:

  • Experiencias iniciales (años 20): Comienza su obra teatral con piezas como El maleficio de la mariposa o Mariana Pineda. En ellas ya aparece el tema del amor frustrado o imposible y la influencia modernista (en Mariana Pineda, un drama histórico de amor trágico).
  • Obras surrealistas y vanguardistas: Son piezas más herméticas y complejas, influidas por la vanguardia, como El público o Así que pasen cinco años. En ellas aborda la crisis del teatro, la identidad personal, el amor homosexual y el paso del tiempo.
  • Tragedias rurales: Lorca intenta retomar elementos trágicos de la tradición española (clásica y del Siglo de Oro) y universal. Sus obras cumbre pertenecen a la llamada «trilogía rural»: Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Las tres presentan rasgos comunes: protagonismo femenino, el choque entre el deseo individual y la represión social (el principio de autoridad encarnado a menudo en códigos de honor y decencia), ambientes rurales andaluces cargados de simbolismo, y el desenlace trágico.

Del teatro español anterior a la Guerra Civil, destacan especialmente las obras de Valle-Inclán y Lorca por su calidad, originalidad y perdurabilidad.

Renovación Teatral de Posguerra

Años 40 y principios de los 50: El teatro de posguerra

Al terminar la Guerra Civil, el panorama teatral español queda desolado: algunos dramaturgos importantes han muerto (como Lorca) y otros se han exiliado (como Alberti o Casona). En las carteleras proliferan las comedias extranjeras intrascendentes y un teatro de evasión. El público burgués, mayoritario en los teatros, demanda un teatro de diversión para olvidar los problemas de la dura posguerra. Se distinguen las siguientes líneas:

  • La alta comedia: En la línea del teatro benaventino, con comedias de evasión bien construidas o dramas ideológicos que defienden los valores tradicionales y conservadores del régimen franquista. Autores: José María Pemán, Joaquín Calvo Sotelo.
  • Teatro cómico: Destaca el humor ingenioso, intelectual y rozando lo absurdo de Enrique Jardiel Poncela y, posteriormente, Miguel Mihura (con obras como Tres sombreros de copa, escrita antes de la guerra pero estrenada en 1952, considerada precedente del teatro del absurdo).
  • Teatro existencial y social (inicios): Surge un teatro más grave, preocupado por la condición humana e inconformista con la situación del país, aunque limitado por la censura. Destaca Antonio Buero Vallejo con Historia de una escalera (1949), obra que marca un hito por su visión crítica de la sociedad española.

Años 50: Teatro realista-social de protesta y denuncia

Se producen algunas variaciones en el panorama teatral: aparece un público más joven y universitario que demanda otro tipo de teatro, y la censura, aunque sigue siendo férrea, permite ciertas críticas veladas si se emplean procedimientos como el simbolismo o el enfoque existencial. Se consolida un teatro realista-social de denuncia.

  • Temática: La injusticia social, la explotación laboral, la mediocridad de la vida burguesa, la alienación del ser humano en la sociedad contemporánea.
  • Estética y técnica: Son predominantemente realistas, buscando reflejar fielmente la realidad social. En ocasiones se apoyan en recursos expresivos del sainete, rasgos esperpénticos (influencia de Valle-Inclán) o cierto simbolismo para sortear la censura.
  • Autores: Además de Buero Vallejo (con obras como El tragaluz), destaca Alfonso Sastre, con un teatro más explícitamente comprometido y de denuncia (Escuadra hacia la muerte, La mordaza).

Años 60: Teatro experimental y de vanguardia

Se busca renovar la expresión dramática, superando el realismo estricto de la década anterior y experimentando con corrientes vanguardistas que ya circulaban por Europa (teatro del absurdo, teatro épico brechtiano, teatro de la crueldad de Artaud).

Rasgos principales

  • Persiste la intención de protesta y denuncia social y política, aunque a menudo de forma más indirecta y compleja.
  • Temas: La falta de libertad, la crítica a la dictadura, la injusticia social, la incomunicación, la angustia existencial.
  • Novedades dramáticas: Se sustituye el enfoque realista por planteamientos alegóricos, simbólicos, oníricos, rituales o farsescos. Se rompe con la estructura tradicional y la psicología realista de los personajes.
  • Lenguaje: Puede ser desde directo y coloquial hasta poético, ilógico, ritual o ceremonial.
  • Recepción: Fue un teatro minoritario, a menudo representado en circuitos alternativos (teatros de cámara, universitarios), que no siempre conectó con el gran público (se le llamó «teatro soterrado»). La censura seguía actuando implacablemente.
  • Autores: Fernando Arrabal (aunque desarrolla gran parte de su obra en Francia), Francisco Nieva, Miguel Romero Esteo.

Las experiencias más interesantes surgen de los grupos de teatro independiente (como Tábano, Els Joglars, Comediants), que crean obras colectivas y renovadoras al margen de los circuitos comerciales, buscando nuevos lenguajes escénicos y un público más activo.

Desde los años 70 hasta la actualidad

Con la llegada de la democracia a finales de los 70, las condiciones para el teatro mejoran sustancialmente: desaparece la censura franquista y aumenta la libertad creativa y de expresión. Se reciben influencias internacionales con más facilidad y se recuperan autores prohibidos.

Sin embargo, el panorama teatral se enfrenta también a dificultades económicas crónicas, a la competencia del cine y la televisión, y a cierta crisis de público para propuestas no estrictamente comerciales.

Tendencias actuales

El panorama es muy diverso y conviven múltiples tendencias:

  • Continuación del teatro experimental y vanguardista, buscando nuevos lenguajes formales.
  • Teatro de calle y performance, a menudo impulsado por grupos independientes que buscan espacios alternativos y la interacción con el público.
  • Teatro realista de corte tradicional, social o histórico, que sigue teniendo presencia.
  • Una dramaturgia centrada en problemas contemporáneos: crisis social y económica, identidad personal y colectiva, inmigración, violencia de género, memoria histórica, impacto de la tecnología, etc.
  • Adaptaciones de textos narrativos o cinematográficos, y musicales de gran formato.

Respecto a los nuevos autores surgidos desde la democracia hasta hoy, destaca la creciente y notable presencia de mujeres dramaturgas (como Angélica Liddell, Laila Ripoll, Luisa Cunillé, Lola Blasco, entre muchas otras). Su labor es especialmente elogiable dadas las dificultades persistentes para las mujeres creadoras en el sector teatral.

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