Evolución de la Narrativa Española: Del Exilio al Siglo XXI

La narrativa de los años 40 a los 70

La novela del exilio

El final de la Guerra Civil lleva al exilio a gran parte de la intelectualidad española. Muchos escritores continúan su labor literaria fuera de España. Autores destacados como:

  • Max Aub: Publica en México la parte más significativa de su obra literaria, Campo de sangre (1945) y Campo abierto (1951).
  • Francisco Ayala: Publica también lo mejor de su obra tras salir de España. Entre sus novelas figuran Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso (1962). Los rasgos fundamentales de su obra son el intelectualismo, la ironía y la deshumanización.

El realismo existencial

Esta generación está integrada por novelistas que viven la guerra en su juventud y comienzan a publicar en la década de 1940. Su narrativa se inscribe en el Realismo existencial, que expresa la conciencia del personaje o su peripecia individual, en conflicto con el destino o con las circunstancias cotidianas, desde su único punto de vista. Representantes muy destacados:

  • Camilo José Cela: Con La familia de Pascual Duarte (1942), inaugura, dentro del realismo existencial, una corriente denominada “tremendismo”, que consistiría en una selección de los aspectos más duros y sórdidos de la vida.
  • Miguel Delibes: Existencialista primero en la década de los 40 con La sombra del ciprés es alargada (1948).

El realismo social

Dentro de la novela social es habitual distinguir dos grandes tendencias: el objetivismo, que algunos prefieren llamar neorrealismo, y el realismo crítico.

  1. Objetivismo: Se limita a ofrecer el simple testimonio de los hechos, sin emitir juicios de valor, pero aunque la crítica social no se plantea de forma directa, suele ir implícita.
  2. Realismo crítico: El novelista toma partido por una literatura comprometida para agitar las conciencias y denunciar las desigualdades e injusticias sociales. Su interés se centra en los colectivos más castigados: obreros, campesinos, mineros, habitantes de los suburbios, o bien crítica a la burguesía, poniendo de manifiesto su amoralidad y su inmovilismo.

Rafael Sánchez Ferlosio publica una de las obras más significativas de la literatura española de posguerra: El Jarama (1955).

La renovación narrativa

Suele entenderse como renovación formal en la novela española contemporánea la transformación narrativa que se desarrolló entre 1961, año en que se publicó Tiempo de silencio de Luis Martín Santos, y 1975, año en que se publicó La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza. Los autores que destacan en la década de los 60 son:

  • Luis Martín Santos: Su obra Tiempo de silencio (1961) cierra el período de la novela social y da comienzo a la narrativa renovadora e intelectual de la década de los 60: sucesión de secuencias (no de capítulos), tendencia a la concentración temporal, diálogos novedosos, uso del monólogo interior, reflexiones del propio autor al hilo del relato, barroquismo del lenguaje.
  • Juan Marsé: En 1966 publica Últimas tardes con Teresa que presenta novedades técnicas: retorno al narrador omnisciente, interior, incorporación de originales elementos paródicos, etc.
  • Juan Benet: Aunque, por edad, pertenece a la Generación del medio siglo (década de los 50), se adscribe a la novela experimental. Volverás a Región (1967) es una novela experimental contada fragmentariamente, con saltos temporales, largos monólogos de diversas voces que no se identifican fácilmente, frases inacabables de andadura monótona o musical.
  • Juan Goytisolo: En Señas de identidad (1966) se dan cita casi todos los recursos que caracterizan a la novela experimental: cambios del punto de vista, saltos temporales, uso de distintas personas narrativas, monólogos interiores, digresiones, textos periodísticos, informes policiales y folletos turísticos intercalados; páginas enteras sin signos de puntuación, o en letra cursiva, etc.

La narrativa desde los años 70 a nuestros días

En los años 70, continúa escribiéndose novela experimental como la de la década anterior. La estructura de la novela es en secuencias, con ruptura temporal y punto de vista múltiple; con la técnica del contrapunto; con monólogo interior y digresiones; de lenguaje culto y sintaxis compleja.

Los excesos experimentales comenzaron a mitigarse antes de 1975, con autores como Torrente Ballester (La saga/fuga de J. B.) y Eduardo Mendoza.

Las novelas de esta época envuelven al relato tradicional y la historia interesante, una visión irónica y distante de temas más personales como el amor y la soledad. No se refleja la actualidad política, pero sí hay una gran influencia de los medios de comunicación de masas y una vuelta al estilo realista, de frase corta más fácil de leer.

Los autores más destacados de los 60 son Camilo José Cela, Miguel Delibes, Torrente Ballester, y de los 70, Juan Goytisolo.

En los años 80 y 90 surgió un gran número de novelistas nuevos que comparten el panorama literario con novelas muy diferentes en estilo, temas y calidad. Destacan:

  • La novela histórica: No digas que fue un sueño de Terenci Moix.
  • Miguel Delibes escribe sobre los protestantes del siglo XI en la que ya es su última novela, El Hereje.
  • Arturo Pérez-Reverte, sobre una pintura renacentista en La tabla de Flandes. Aunque no se consideran obras propiamente históricas, pues se refieren a un pasado muy reciente, se pueden incluir en la dictadura franquista: Muñoz Molina, El jinete polaco.
  • La metanovela, también llamada la novela espectacular, que consiste en incluir la narración misma como centro de atención del relato y reflexionar sobre la creación novelística: Beatus ille (1986) de Antonio Muñoz Molina y El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite.
  • La novela intimista vuelve a lo privado con el análisis psicológico de los personajes femeninos como los de Rosa Montero, con Te trataré como una reina. Juan José Millás. Se puede recrear la infancia y juventud.
  • La novela lírica: Muy cercanas a esta novela están las narraciones llamadas memorialismo narrativo, que desarrolla el proceso de un individuo en formación. Destacan La lluvia amarilla de Julio Llamazares y Javier Marías con Corazón tan blanco.
  • La novela neorrealista: (Miguel Delibes)

Aquí podemos incluir el grupo de escritores jóvenes conocidos como Generación X, que se caracterizan por ofrecer una visión desencantada de la vida y presencia de la violencia con continuas referencias musicales y cinematográficas y jerga del mundo de la noche o las drogas. Lucía Etxebarría (Amor, curiosidad, Prozak y dudas) y José Ángel Mañas (Historias del Kronen).

  • La novela policíaca, casi siempre influida por la novela y el cine negro americano. Obras de Manuel Vázquez Montalbán y su detective Carvalho, y Arturo Pérez-Reverte (El Club Dumas).
  • La novela de crítica política refleja la desilusión de las décadas 80 y 90. Juan Madrid, Días contados.

En la primera década del siglo XXI siguen las tendencias anteriores. Si acaso se observa un auge del cuento muy en consonancia con los nuevos y ajetreados tiempos. Uno de los mejores cultivadores del relato es Alberto Méndez, que en Los girasoles ciegos (2004). Los microrrelatos como los de J. Ma. Merino también tienen mucho éxito. En los últimos años hay eclecticismo. Narrativa de más o menos calidad, en todos los soportes, como los informáticos. Una tendencia destaca sobre todas: la histórica, tanto del pasado remoto como reciente. A. Pérez Reverte en Cabo Trafalgar (2004) o El asedio (2010).

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