El Teatro Español de Principios del Siglo XX hasta 1939: Innovación y Tendencias

Contexto Europeo y Español

En Europa, la transición entre los siglos XIX y XX estuvo marcada por dramaturgos innovadores como Strindberg, Anton Chéjov y Henrik Ibsen (autor de Casa de muñecas).

En España, el teatro atraía a un público que buscaba distracción en obras intrascendentes. Un claro ejemplo de este tipo de teatro son los melodramas de José de Echegaray, como La esposa del vengador y El gran galeoto.

También destacan los dramas realistas de Benito Pérez Galdós (Realidad, Electra y El abuelo) y la obra Juan José de Joaquín Dicenta.

Corrientes de Renovación Teatral

La necesidad de renovación se manifestó en distintas corrientes, todas ellas dentro del teatro de entretenimiento:

  • Teatro de Jacinto Benavente: Benavente adaptó su teatro a los gustos del público, con un lenguaje ágil y efectista, y un acertado diseño de los caracteres. Su producción dramática incluye:
    • Dramas de la alta burguesía urbana (El nido ajeno).
    • Dramas cosmopolitas (La noche del sábado).
    • Dramas de la burguesía provinciana (Pepa Doncel).
    • Dramas rurales (La malquerida y Señora ama).
  • Teatro poético: Neorromántico, de exaltación nacionalista, con versos brillantes y sonoros. Destacan Francisco Villaespesa (María de Padilla), Eduardo Marquina (Las hijas del Cid) y los Hermanos Machado (Juan de Mañara y La Lola se va a los puertos).
  • Teatro costumbrista de tono cómico: Derivado del «género chico» (comedia musical de entretenimiento con tipos y ambientes castizos). Destacaron:
    • Los Hermanos Álvarez Quintero (El genio alegre).
    • Carlos Arniches, quien escribió sainetes como El santo de la Isidra y, en una segunda etapa, tragedias grotescas como La señorita de Trevélez.
    • Pedro Muñoz Seca, con su «astracanada» (situaciones disparatadas, a veces vulgares). Su obra más famosa es La venganza de don Mendo.

El Teatro de la Generación del 98

En su crítica a la literatura de fin de siglo, los autores del 98 rechazan el teatro naturalista. En principio, dan lugar a un teatro minoritario. Estos ideales teatrales los ponen en práctica Unamuno, Azorín y Valle-Inclán.

  • Miguel de Unamuno: Creador de un teatro ideológico con obras desnudas y esquemáticas. Destacan: Fedra, La venda, El otro y La esfinge.
  • Azorín: Ensaya un teatro experimental de tono surrealista, estático, donde la palabra crea un ambiente de fantasía e irrealidad. En obras como Old Spain y Brandy, mucho Brandy, se dramatizan los grandes temas azorinianos: el tiempo, la felicidad y la muerte.

Ramón María del Valle-Inclán: Etapas y Evolución

Valle-Inclán es un dramaturgo innovador, que pasa por diferentes etapas en su evolución dramática:

  • Estética Modernista: Ambientes idealizados, convencionalismos neorrománticos y una sociedad decadente (El marqués de Bradomín).
  • Farsas: Deformación grotesca del ambiente y de los personajes modernistas (Farsa y licencia de la reina castiza), con influencia de Alfred Jarry.
  • Dramas de la Galicia rural: Mitificación de una sociedad supersticiosa, violenta y cruel. Destaca la trilogía de las Comedias bárbaras y Divinas Palabras.
  • El esperpento: Deformación de la realidad, donde lo trágico resulta cómico, con lenguaje arrabalero y soez, y animalización y cosificación de las personas. Destacan obras como Luces de bohemia y la trilogía de Martes de Carnaval.

El Teatro en los Años Treinta y la Generación del 27

El teatro en los años treinta es principalmente un teatro comercial, con un público poco exigente. El teatro del 98 no triunfa.

  • Teatro de humor:
    • Enrique Jardiel Poncela: Creador de un teatro inverosímil, alejado del teatro cómico tradicional (Usted tiene ojos de mujer fatal).
    • Miguel Mihura: Destaca con Tres sombreros de copa, que anticipa el teatro del absurdo de Ionesco, reflejando rebeldía ante las normas establecidas.
  • Teatro poético de Alejandro Casona: Deseoso de difundir el teatro entre las clases populares, con un enfrentamiento entre la realidad y la belleza ideal. Destacan La sirena varada y La dama del alba.

Se intentó divulgar y renovar el teatro a través de dos empresas: las Misiones Pedagógicas y La Barraca. También se renovó el ambiente teatral madrileño con la compañía de Margarita Xirgu, que actualizó el teatro clásico y estrenó obras de Lorca.

Federico García Lorca: Como rasgos generales presentes en la mayoría de las obras de Lorca, podemos señalar los siguientes: un tratamiento poético de la realidad, una mezcla de lenguaje popular y de imágenes atrevidas e irracionales, y sus temas giran en torno al amor y el deseo sexual, que desembocan en la frustración o la muerte.

En el teatro de la generación del 27, pueden destacarse 3 facetas: depuración del teatro poético, la incorporación de la estética vanguardista y el propósito de acercar el teatro al pueblo. Destacan:

  • Pedro Salinas, casi todo su teatro corresponde al exilio, destacan: “Judith y el tirano” y “El dictador”.
  • Rafael Alberti con “El hombre deshabitado” y “Noche de guerra en el museo del Prado” o “El adefesio”.
  • Miguel Hernández con un auto sacramental “Quien te ha visto y quien te ve”.
  • Alejandro Casona con su obra “La sirena varada” y, en el exilio, “La dama de alba”, entre otras.
  • Max Aub, su tema fundamental es la incapacidad del hombre para comprender la realidad y comunicarse. Antes de la guerra destaca su obra “Narciso” y, en el exilio, destaca “Los trasterrados” y “Morir por cerrar los ojos”.

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