La Poesía del Renacimiento en España
La poesía española del Renacimiento se nutre de dos corrientes principales: la tradicional y la corriente europea, de marcada influencia italiana.
Corrientes Poéticas
Inicialmente, la poesía más difundida era la popular, de carácter oral, manifestada en la lírica tradicional y en el Romancero Viejo. Con la aparición de la imprenta, estos textos orales fueron recogidos en antologías denominadas Cancioneros, que incluían tanto poesía popular como lírica culta. Los poetas cortesanos continuaron cultivando la canción trovadoresca centrada en el amor cortés, utilizando predominantemente el verso octosílabo. A mediados de siglo, surgió el Romancero Nuevo o artístico, de carácter culto.
Aspectos Formales: La Influencia Italiana
El Verso Endecasílabo
La aportación métrica esencial de la influencia italiana fue el verso endecasílabo. Gracias a su flexibilidad rítmica, se convirtió en el vehículo ideal para la expresión de temas líricos. Su introducción fue impulsada por Juan Boscán y alcanzó su triunfo definitivo con Garcilaso de la Vega.
Nuevas Estrofas
Sobre la base del verso endecasílabo, se crearon nuevas estrofas, habituales en la lírica italiana:
- Terceto: Estrofa de tres versos endecasílabos con rima consonante ABA. Los tercetos encadenados presentan series como ABA, BCB, CDC…
- Cuarteto: Estrofa de cuatro versos endecasílabos con rima consonante ABBA.
- Lira: Estrofa de cinco versos (combinación de endecasílabos y heptasílabos) con esquema aBabB y rima consonante.
- Estancia: Estrofa que combina un número variable de versos endecasílabos y heptasílabos, con rima y distribución variables.
- Octava Real: Estrofa de ocho versos endecasílabos con rima consonante ABABABCC.
Composiciones Características
Aparecen también dos composiciones características del Renacimiento:
- El Soneto: Considerado la forma por excelencia de la nueva poesía. Es un poema que combina dos cuartetos y dos tercetos. La rima de los cuartetos suele ser ABBA ABBA, mientras que la de los tercetos varía (CDC DCD; CDE CDE; CDE DCE, etc.).
- La Canción Petrarquista: Constituida por un número variable de estancias, donde el esquema métrico de la primera debía repetirse en todas las demás.
Géneros Poéticos Recuperados
Se recuperan varios géneros poéticos de la tradición grecolatina:
- Églogas: Composiciones en las que el poeta manifiesta sus sentimientos a través de pastores, en el marco de una naturaleza idealizada.
- Oda: Poema lírico de tono elevado y variedad de temas y asuntos.
- Epístola: Trata temas doctrinales en forma de carta, a veces con carácter confidencial y familiar.
- Elegía: Expresa sentimientos ante una circunstancia dolorosa, como la muerte de un ser querido.
Recursos Literarios
Esta revolución métrica y formal se apoya en diversos recursos literarios, como el hipérbaton (que recrea la sintaxis clásica) y la metáfora (utilizada para plasmar la belleza sensorial).
Temas y Motivos Poéticos
Los poetas emplean en sus creaciones diversos motivos o tópicos heredados de la literatura grecolatina:
- Carpe diem (Goza el día de hoy): Invita a disfrutar del momento presente.
- Collige, virgo, rosas (Recoge, doncella, las rosas): Exhortación a una joven para que disfrute del amor antes de que el tiempo marchite su belleza.
- Locus amoenus (Lugar agradable): Recrea un prado verde con aguas dulces y claras, que sirve de refugio al poeta para expresar su sufrimiento amoroso.
La Naturaleza Idealizada
La naturaleza renacentista es apacible y armoniosa, poéticamente idealizada, y tiene como centro el locus amoenus. Este «lugar agradable» suele servir de marco para las escenas amorosas o los relatos mitológicos. Se describe como un prado verde, lleno de frescor por el suave murmullo de aguas cristalinas o la brisa entre árboles frondosos, que actúa como testigo mudo a quien el poeta confía su sufrimiento por la indiferencia o los desdenes de la amada.
Esta naturaleza, remanso de paz y armonía, cumple otra función en la poesía ascética de la segunda mitad del siglo: ser el refugio que acoge al poeta en su huida en busca de sosiego y descanso espiritual.
El Amor Neoplatónico y Petrarquista
El amor en el Renacimiento está influido por la filosofía neoplatónica y adopta una concepción petrarquista. La amada posee una bondad y una belleza que se consideran destellos de la divinidad, de la «Belleza Absoluta». Esta divinización convierte el amor en un acto de adoración, un culto casi religioso.
No obstante, el amor aparece también como fuente de frustración. El enamorado lo considera un ideal imposible de alcanzar y a menudo solo recibe indiferencia o desdén por parte de su amada. Experimenta un dolor insufrible, expresado mediante antítesis (fuego/hielo, día/noche, paz/guerra), y se ve obligado a reprocharle su carácter esquivo, a rehuir otra compañía y a refugiarse en la naturaleza o a recluirse en sí mismo (introspección).
La belleza de la amada se plasma en un retrato físico idealizado. Para ello, se utilizan imágenes o metáforas recurrentes, extraídas de la naturaleza: piel blanca como el lirio; cabellos rubios como el oro; labios rojos como el rubí, el clavel o el coral; dientes como perlas; cuello blanco, erguido y frágil como el cristal; mejillas sonrosadas comparadas con la rosa, la azucena, la aurora o la púrpura. Se trata de imágenes ascendentes, en las que la belleza de la amada compite con las cualidades de la naturaleza.
La Mitología Clásica
Las obras renacentistas se llenan también de dioses, ninfas, héroes y otras figuras inspiradas en la mitología grecolatina. Estos motivos, tomados frecuentemente de las Metamorfosis de Ovidio, cumplen no solo una función estética u ornamental: el poeta los actualiza y los emplea como símbolos de su propio conflicto sentimental. El poeta que mejor representa la asimilación de estos nuevos temas es Garcilaso de la Vega.
Lenguaje Poético: Estética Renacentista
El Renacimiento muestra un claro afán esteticista, frente a la concepción más utilitaria de la Edad Media. Los poetas prestan gran atención a los recursos expresivos del lenguaje, pero huyen de la afectación y se rigen por cuatro ideales clásicos: sobriedad, naturalidad, selección y elegancia.
Este ideal clásico persiste a lo largo del siglo XVI. Sin embargo, en la segunda mitad, algunos autores intensifican los recursos formales, complican la expresión y adoptan ciertas «maneras» o formas poéticas que derivan hacia la tendencia estilística denominada Manierismo, precursora del Culteranismo barroco posterior.
Garcilaso de la Vega (1501-1536): Poeta Cumbre del Renacimiento Español
Garcilaso de la Vega encarna el ideal del caballero renacentista: soldado y poeta.
Biografía y Trayectoria Poética
Su trayectoria poética culmina el proceso de asimilación de las formas renacentistas y las tendencias italianas iniciado por otros autores. Se distinguen tres etapas:
- Influencia de la poesía de cancionero: Alterna composiciones en versos octosílabos con las primeras formas italianas. Sus versos carecen aún de elementos petrarquistas, abundan los tópicos amorosos de la poesía cancioneril y es usual el empleo de juegos de palabras.
- Etapa petrarquista: Influido por Petrarca, interioriza el amor, describe sus sentimientos amorosos y emplea la naturaleza como marco de reflexión y medio para retratar a su amada.
- Plenitud creadora: Fruto de su estancia en Italia y su acercamiento a los autores clásicos, ofrece composiciones de gran sobriedad formal y naturalidad expresiva.
Obra Poética
Su obra poética, preparada por su amigo Boscán y publicada póstumamente en 1543, es relativamente escasa pero de gran trascendencia. Abarca:
- Una epístola en verso
- Dos elegías
- Tres églogas
- Cinco canciones
- Treinta y ocho sonetos
- Algunas muestras de poesía tradicional
Sus sonetos significan la aclimatación definitiva de esta composición a la literatura española y suelen ser de tema amoroso. Destacan piezas como «En tanto que de rosa y azucena», «Pasando el mar Leandro el animoso», «Hermosas ninfas, que en el río metidas» y «A Dafne ya los brazos le crecían».
Las obras que revelan una mayor perfección artística son la Égloga I y la Égloga III. En la primera, escrita en estancias, el pastor Salicio se queja del desdén de su amada Galatea, mientras Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa. En la Égloga III, escrita en octavas reales, el poeta recrea su propia experiencia amorosa y la convierte en el tema del bordado de una de las cuatro ninfas que, a orillas del Tajo, plasman en sus telas historias de amor y muerte.
Temas Principales en Garcilaso
- El Amor: Muestra rasgos neoplatónicos y huellas petrarquistas: indiferencia de la amada, dolor del amante, oscilación entre esperanza y desesperanza, y amor secreto.
- La Naturaleza: Un entorno estilizado (locus amoenus) en el que los personajes (pastores) muestran sus cuitas amorosas. Aparece como confidente que escucha y consuela a los pastores en su dolor.
Estilo de Garcilaso
Si bien en su primera etapa se aprecian recursos como antítesis, oposiciones y juegos de palabras, Garcilaso evoluciona hacia la búsqueda de la armonía, ajustando su lenguaje poético a los ideales renacentistas de naturalidad y elegancia. Para ello, emplea recursos como bimembraciones, paralelismos sintácticos y enumeraciones, que confieren a sus versos una expresión sencilla y fluida.