Ben Clark, Shackleton y la Novela Española de Posguerra: Poesía y Prosa del Siglo XX

Explorando Los últimos perros de Shackleton de Ben Clark

Los últimos perros de Shackleton es una obra del poeta Ben Clark. Nacido en Ibiza, Clark se ha hecho un hueco entre las voces más destacadas del actual panorama literario español, avalado por importantes galardones:

  • XXI Premio Hiperión
  • Premio Loewe
  • Premio Nacional de la Crítica

Temática: La Metáfora del Amor y la Aventura Antártica

Los últimos perros de Shackleton responde a la necesidad del poeta por dar forma a una metáfora del amor personal a través de la vida del legendario explorador del hielo Ernest Henry Shackleton. Ben Clark se sirve de la errática hazaña en la Antártida del famoso aventurero (su intento de cruzar el continente de punta a punta atravesando el polo) para plasmar la insensatez de los enamorados, que se esfuerzan por unir lo imposible mientras las circunstancias del entorno resultan adversas y, muchas veces, absurdas.

Así, estos hermosos poemas nos hacen entender que «las fuerzas hostiles del globo pueden ser domadas», que es inevitable e imprescindible luchar contra las olas y el viento, y que para sobrevivir al frío del mundo es necesario el amor, un sentimiento que no entiende de distancias ni de rumbos. Es más: no sirve de nada hacer oídos sordos a esta emoción tan sobrecogedora y vital.

Estilo Poético: Sencillez y Cercanía

En cuanto al estilo, este es sencillo y directo, con una presencia abundante de recursos de repetición como paralelismos y anáforas, que otorgan a los textos dinamismo y cercanía. Su lenguaje poético huye del exceso de retórica y pretende aproximar al lector, con cierta ternura, a reflexiones cotidianas: «los sueños también pueden convertirse en costumbre: volar, surcar las olas, ir en tren…».

Referencias Culturales y Geográficas

Este afán por conectar con nuestro tiempo y sus manifestaciones populares, a la vez que se eleva hacia lo universal, se observa en el empleo de títulos de canciones («You Only Live Once», «Why Don’t We Do It in the Road?») o en la utilización de referencias culturales (Macbeth, Darwin). En los textos, además, aparecen elementos geográficos reales (Isla Elefante, Antártida) o personajes históricos como vertebradores de la expresión poética (Capitán Lawrence Oates, Emily Dorman).

Resulta especialmente conmovedora la referencia a los perros de trineo (en la expedición original hubo más de 60) que el explorador tuvo que sacrificar con sus propias manos en la expedición del Endurance porque ya no podían seguir manteniéndolos por falta de alimentos.

Conclusión sobre Ben Clark

Se puede afirmar que Ben Clark es un referente en la lírica española contemporánea. Su labor de divulgación de la poesía (es patrono en la Fundación Antonio Gala de Córdoba) a través de los medios de comunicación y las redes sociales resulta reconfortante y esperanzadora.


La Narrativa Española de Posguerra: Evolución y Tendencias

Contexto Histórico y Cultural

Tras el final de la Guerra Civil (1939), comienza en España una dura posguerra. El desarrollo cultural se ve obstaculizado debido a la miseria económica, el aislamiento internacional, la férrea censura, la promoción de un arte oficial de ideología nacionalcatólica y el exilio de muchos autores pertenecientes a distintas generaciones.

Años 40: Narrativa de Exilio y Novela Triunfalista

En el género narrativo, muchos escritores tuvieron que publicar desde el exilio, como es el caso de Rosa Chacel (Barrio de maravillas) o Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español). Mientras tanto, en la España de los años 40, predominó un tipo de narración de corte triunfalista y evasivo, alejada de la dura realidad cotidiana. Esto se observa en obras de autores como el primer Gonzalo Torrente Ballester (Javier Mariño).

Años 40: Novela Existencial y Tremendismo

Paralelamente, a partir de 1942, surgen obras que muestran personajes desarraigados, perdidos, sin futuro ni ilusión. Se trata de la novela existencial, caracterizada por la angustiosa visión del ser humano que ofrece. La obra pionera fue La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela. Con ella nació una vertiente extrema de esta tendencia, el «tremendismo», que se recrea en situaciones especialmente crudas y desagradables. Otra novela fundamental de la orientación existencial fue Nada (1945) de Carmen Laforet.

Años 50: El Realismo Social

A partir de los años 50 se impone el realismo social. Influenciados por las ideas de Jean-Paul Sartre y por el neorrealismo cinematográfico italiano, los autores de esta tendencia pretendían reflejar la realidad española de forma objetiva, a menudo con intención de denuncia social. Emplearon procedimientos narrativos como:

  • Protagonista colectivo.
  • Concentración temporal (la acción suele durar poco tiempo).
  • Predominio de escenarios como el campo, el mundo del trabajo, los suburbios urbanos, etc.
  • Estilo sencillo y directo, buscando la fácil comprensión.

Fue Camilo José Cela quien abrió camino con La colmena (1951). Miguel Delibes también cultivó esta línea en obras como Las ratas (1962). Los autores más representativos de esta tendencia conforman la llamada «generación del medio siglo», entre los que destacan Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama (1955), paradigma de novela objetivista, y Carmen Martín Gaite con Entre visillos (1957).

Años 60 y 70: La Novela Experimental

En la década de los 60 irrumpe la novela experimental. El agotamiento del realismo social, la evolución de la sociedad española y la progresiva apertura al exterior contribuyeron a esta renovación formal. El punto de inflexión suele situarse en 1962 con la publicación de Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos.

Tras esta obra, se produjo una incorporación generalizada a la experimentación, un «neovanguardismo» que consistía en explorar nuevos procedimientos narrativos, inspirándose en técnicas ya introducidas por grandes autores extranjeros como James Joyce o Franz Kafka. La experimentación llegó a tal punto que incluso se habló de la «muerte de la novela». Algunas de las novedades técnicas que presentaban estas obras eran:

  • Juegos con la estructura temporal y espacial.
  • Multiplicidad de puntos de vista y mezcla de narradores.
  • Monólogo interior.
  • Incorporación de elementos heterogéneos (documentos, anuncios, etc.).
  • Alteraciones sintácticas y desaparición de signos de puntuación.

Autores de la generación del medio siglo se sumaron a esta corriente renovadora, como Juan Benet (Volverás a Región, 1967) o Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa, 1966). También novelistas consagrados como Camilo José Cela (Oficio de tinieblas 5, 1973) y Miguel Delibes (Cinco horas con Mario, 1966) incorporaron técnicas experimentales a sus obras.

Los autores más jóvenes se incorporaron plenamente a esta vía, por lo que los últimos años del franquismo y la década de los 70 constituyeron el periodo de mayor profusión y audacia en la creación experimental, con obras complejas que exigían una participación muy activa por parte del lector.

1975: Hacia Nuevas Tendencias Narrativas

El experimentalismo se mantuvo vivo después de la muerte de Franco en 1975. Sin embargo, ese mismo año se publicó una novela clave: La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza. Esta obra anticipaba un cambio de rumbo, marcando el retorno a una narrativa que recuperaba el gusto por la intriga argumental, la legibilidad y el placer de contar historias, características que definirían buena parte de la novela española de las décadas siguientes.

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